miércoles, 29 de abril de 2020

ESTA SEMANA COMIENZA CICLO DE CHARLAS ONLINE DE IDAF CON IMPORTANTES EXPOSITORES


El Instituto del Deporte y la Actividad Física de USEK (IDAF) iniciará este miércoles 29 de abril un ciclo de charlas online para abordar diversos temas relacionados a la salud mental y física en tiempos de cuarentena, así como gestión y formación deportiva, con importantes expositores en estas materias.
La primera charla, denominada «Actividades saludables en cuarentena», se realizará este miércoles 29 de abril a las 18:00 horas vía zoom y estará a cargo del Psicólogo y docente de USEK, Ignacio Gallardo.
Le seguirá el jueves 30 de abril a las 18:00 horas la presentación de Óscar Meneses, ex futbolista profesional y ex gerente deportivo de Audax Italiano y Colo Colo, quien expondrá sobre «Gestión deportiva en el siglo XXI, alcances y metas».
Finalizará este ciclo el expositor Carlos Navarro, preparador físico de fútbol profesional y actual Jefe del Área Física del Club Cobresal, quién dictará charla sobre «Periodización mixta en etapas formativas», el lunes 04 de mayo a las 18:00 horas.
Todos aquellos que quieran asistir de forma virtual a estas charlas, están invitados a inscribirse de forma gratuita escribiendo al correo eric.sanmartin@usek.cl.  

jueves, 16 de abril de 2020

MASCARILLAS PROTECTORAS: INGENIERO CIVIL USEK DIO UN GIRO EN SU EMPRENDIMIENTO DE IMPRESIÓN 3D DEBIDO A LA PANDEMIA


Como muchos chilenos emprendedores que han debido replantear sus modelos de negocio debido a la crisis generada por la pandemia que afecta al mundo, un ex alumno de la Universidad SEK también replanteó su negocio, y de paso apoyar además a los trabajadores de la salud que cada día necesitan formas para protegerse de los contagios de coronavirus.
Es el caso de Pablo Rojas, ingeniero civil industrial USEK, que luego de trabajar por 8 años en la mutual de seguridad, a comienzos de 2020 inició con su emprendimiento de impresiones 3D. De hecho, Rojas reconoce que traía esta idea desde su periodo universitario: “Mi tesis trató sobre carcazas protectoras para smartphones y notebooks. Y pese a la duda de mis profesores que no entendían muy bien cómo funcionan estas máquinas, siempre les mencioné que el rubro podría verse alterado dependiendo las condiciones del mercado, sin mermar los procesos de fabricación”, señala, y así fue como pudo adaptarse al escenario y cambiar su producción.
Rojas detalla que esta idea de impresión 3D utiliza el reciclaje y complementos para productos de utilización masiva como teléfonos celulares, notebooks, y la necesidad que tienen las personas de otorgar una protección adicional a los daños que pueden sufrir estos aparatos, que suelen ser caros en el mercado.

Pero debido a esta crisis sanitaria, indica que su negocio “mutó” hasta su escenario actual, donde en 2 semanas de operaciones, ha tenido que aumentar al doble su capacidad de fabricación, “trabajando 24/7 para cumplir con los pedidos que nos van llegando. Por ejemplo, nos llegó un pedido de 500 protectores faciales para un organismo de salud dependiente de la municipalidad de La Florida”, destaca Rojas.
En ese proceso, donde ha recibido el apoyo e incentivo de su familia, explica que “comenzamos a hacer pruebas con diseños de mascarillas y protectores faciales, hasta que dimos con el modelo indicado que permite optimizar tiempo y materia prima, sin restar calidad al producto, y cumplir con la protección que requieren los usuarios propensos a contagiarse, tales como los profesionales de la salud o quienes atienden público en los servicios básicos que aún siguen funcionando”.
Respecto a sus mascarillas, Rojas añade que “la recepción ha sido increíble y creemos que es por la calidad y formato de entrega del producto al cliente. Entregamos un manual completo de la sanitización del producto, la capacidad que tiene de sumergirse en soluciones de agua y cloro, una bolsa donde el protector puede ser almacenado para no contaminarse y pueda ser reutilizado muchas veces”.

Respecto al adverso escenario que enfrentan los emprendedores durante este periodo de cuarentenas y restricciones, el ingeniero USEK dice que “es complejo hoy en día adaptarse, hay micro empresarios que no tienen las herramientas ni el tiempo para adaptarse a los cambios tan severos que nos ha tocado atravesar esta última década, donde la tecnología avanza muy rápido y los clientes son cada vez más exigentes, incluso nosotros como profesionales muchas veces somos reticentes a ese cambio”. En ese sentido, Rojas concluye que “es complejo adecuarse, llevamos poco más de un mes de pandemia y la población aún no lo toma enserio, y bajo ese escenario se torna aún más difícil poder predecir las necesidades de la gente”.

martes, 14 de abril de 2020

TELETRABAJO: UN DESAFÍO Y UNA OPORTUNIDAD ANTE LA CRISIS


El origen del teletrabajo no es nuevo en nuestro sistema. Ya en los ‘70 y producto de la crisis del petróleo en Estados Unidos, Jack Nill, un prominente físico introdujo la idea de llevar el trabajo al hombre, estableciendo el concepto de “Telecommuting” como una manera de reducir costos productivos.


La situación que vivimos hoy por la pandemia es una crisis por los impactos que provoca en distintas dimensiones de la sociedad, pero nos da también una oportunidad para que empresas de los más diversos sectores de continuar con la actividad económica que tanto impacto negativo puede generar, solo comparable a una guerra.

La diferencia de los años ‘70 y ahora es, sin duda, el nivel de avance de la tecnología y el nivel de capacitación que muchos de los colaboradores poseen en virtud del nivel de profesionalización que han logrado a través de sus propias formaciones, tanto en educación técnica como superior.
Sin duda esta crisis abre una gran incertidumbre en ámbitos económicos, laborales sociales y de salud, pero también es una oportunidad desde la mirada de las personas y las unidades económicas para explorar e innovar la posibilidad de realizar el trabajo a través del propio “Home office”.

Esto también presenta desafíos, no solo de instalación en su hogar, sino además del tiempo que debe dedicar a las tareas en el espacio común con el grupo familiar, mientras que por parte de la empresa, está el desafío de la eficiencia y la moderación de gastos, así como la optimización de recursos de traslado y tiempo disponible del colaborador.
Desde los años ’90, grandes empresas norteamericanas han ido a la vanguardia con este tipo de iniciativas, incluso más que los propios europeos (Qvotrup, 1992). En este último país, ya desde los albores de 1992 comenzaron a trabajar en esto como una forma de mitigar gastos, agilizar gestión, y descongestionar instalaciones (Dvorak y Anis). Al 2010, más de 33 millones de usuarios realizaba teletrabajo en Estados Unidos, en comparación a los cerca de 10 millones en Europa.
Hoy, bajo la contingencia, las estimaciones son más auspiciosas y es posible que esta cifra se eleve exponencialmente como una manera de supervivencia de las empresas, dejando de lados las medidas de recorte de personas que generan un ciclo no virtuoso a la economía, aumentando el desempleo y reduciendo el consumo.
Mas allá de las dificultades mencionadas, y otras no contempladas en esta aproximación, el teletrabajo representa hoy una oportunidad para reinventar medios productivos y de servicios ante situaciones de crisis, cualquiera sea su origen, pero también puede y debe instalarse como una forma de disminuir otras variables tan presentes en nuestra sociedad, como la congestión, la contaminación, los costos de instalación de personas en la empresas, por una parte, y el exceso de tiempo perdido en traslados, siendo en promedio 2 a 3 horas el tiempo perdido solo en este concepto, deteriorando la calidad de vida, sin mencionar los altos índices de ausentismos y licencias médicas, muchas de ellas por aspectos mentales de estrés, que potencialmente puede ser contrastado con el teletrabajo, apoyado con plataformas afines. Las organizaciones modernas y vanguardistas deben, a través de las áreas de personas o recursos humanos, diseñar e innovar en las metodologías de trabajo eficiente y de alto impacto, sobre la calidad de vida de los colaboradores, ya que son ellos los encargados de experimentar procesos de transiciones a la hora de seguir realizando actividad económica más allá de las crisis, que cada vez parecen más frecuentes.
Lo opuesto es, sin duda, un paso a una mayor tasa de desempleo, una menor actividad económica y un deterioro a la propia estabilidad económico social de las familias. Muchas industrias que han implementado el teletrabajo, como la educación a distancia o servicios, son los indicativos más claros de que se puede ir implantando la cultura del teletrabajo.
La tecnología aplicada al teletrabajo y las plataformas de apoyo (crowdworkers) son un excelente vehículo para canalizar esta idea, en ambientes desde los más simples como Whatsapp, Skype hasta ambiente Zoom, u otras más avanzadas, permiten no solo captura a la fuerza de trabajo de la más amplia gama de edades, sino que además orienta al trabajo a objetivos claros y precisos, pero sobre todo flexibilizando tiempo y formas de ejecución. Es de esperar que la ley de teletrabajo que salga del Congreso se materialice como una realidad necesaria para esta época.

Alejandro Muci de la Fuente
Magíster en Administración de Recursos Humanos
Jefe de carrera de Ingeniería en Universidad SEK